Un cargador es seguro cuando su etiqueta es legible y completa, la carcasa no tiene daños, el cable está entero y, en una carga vigilada de un cuarto de hora, se mantiene templado y carga a un ritmo normal. Si falla cualquiera de esas cuatro cosas, no se usa ni se vende. Aquí tienes cómo comprobar cada una en casa.
Qué debe poner la etiqueta de un cargador seguro
La etiqueta es lo primero que miramos en el almacén cuando llega un cargador en un lote, porque dice mucho antes de enchufarlo. En un cargador de pared que se vende en la Unión Europea deberías encontrar, grabado o impreso en la carcasa:
- El fabricante o responsable, con un nombre identificable y, normalmente, una dirección.
- La entrada: la tensión de red que admite (en España, la red doméstica es de 230 V).
- La salida: tensión y potencia de cada perfil, por ejemplo varias líneas con 5 V, 9 V o más, y la potencia máxima en vatios.
- El marcado CE.
- El símbolo del contenedor tachado, que indica que al final de su vida va a un punto de recogida de aparatos eléctricos y no a la basura normal.
Hay otros símbolos que conviene saber leer, porque aparecen en casi todos los cargadores de calidad:
| Símbolo | Qué significa |
|---|---|
| Cuadrado dentro de otro cuadrado | Doble aislamiento: lo que tocas no queda en contacto con la red |
| Casa con un punto o solo una casa | Uso solo en interiores |
| Número romano dentro de un círculo | Nivel de eficiencia energética en vacío |
| CE | El responsable declara que cumple la normativa europea aplicable |
Una etiqueta con letras borrosas, datos incompletos o solo una marca sin fabricante detrás no es necesariamente peligrosa, pero no te deja comprobar nada. En ese caso, lo prudente es no usar ese cargador con un móvil que te importe y no venderlo.
Señales de que un cargador es una copia
Las copias de cargadores de marcas conocidas existen y se parecen bastante por fuera. Lo que las delata casi siempre son los detalles:
- Erratas en la etiqueta, tipografía distinta o símbolos que parecen dibujados a mano.
- Menos peso del esperado. Un cargador con los componentes de protección que debe llevar pesa; una carcasa casi vacía se nota en la mano.
- Rebabas de plástico, juntas que no cierran del todo o clavijas con holgura.
- Un precio muy por debajo del habitual en un artículo que se vende como nuevo y original.
- Una potencia anunciada que no cuadra con el tamaño: muchos vatios en un cuerpo muy pequeño y ligero, sin ser una tecnología que lo justifique.
Si tienes dudas con un cargador de una marca concreta, la comparación más fiable es con las fotos y los datos técnicos de la web oficial del fabricante. Si la etiqueta no coincide con lo que publica el fabricante, trátalo como una copia.
El cable: la parte que más se olvida
Muchos problemas de carga no vienen del cargador sino del cable. Con los cables USB-C, además, hay diferencias que no se ven a simple vista: no todos admiten la misma potencia ni transfieren datos a la misma velocidad, aunque tengan el mismo conector.
Revisa el cable en este orden:
- Funda: sin cortes, sin zonas aplastadas y sin el aislante abierto cerca de los conectores, que es donde más se dobla.
- Conectores: rectos, sin óxido, sin restos de suciedad dentro y que encajen firmes en el puerto del móvil.
- Marcas en el conector o en la funda: algunos cables indican la potencia máxima (por ejemplo 60 W o 240 W). Si vas a usarlo con un cargador rápido de mucha potencia, conviene que el cable lo admita.
- Prueba de movimiento: con el móvil cargando, dobla con suavidad el cable cerca de cada conector. Si la carga se corta y vuelve, el cable tiene un hilo dañado.
Un cable con la funda abierta no se repara con cinta aislante para seguir usándolo. Va al punto limpio.
Cómo probar un cargador en casa en 15 minutos
No hace falta instrumental caro. Con un móvil que conozcas y, si puedes, un medidor USB de los que se enchufan entre el cargador y el cable, la prueba es esta:
- Enchufa el cargador a una toma de pared, no a una regleta sobrecargada.
- Conecta el móvil con un cable que sepas que funciona bien, para aislar el cargador.
- Comprueba que el móvil marca carga y, si admite carga rápida, que la indica.
- Si tienes medidor, mira que la tensión coincide con alguna de las que declara la etiqueta y que la potencia es razonable para tu móvil.
- Déjalo un cuarto de hora y toca la carcasa. Templado es normal; si quema o no puedes sostenerlo en la mano, desconéctalo.
- Durante la prueba, fíjate en ruidos (un zumbido fuerte o chasquidos), olores a plástico caliente y parpadeos de la pantalla del móvil al tocarla.
Si pasa las seis comprobaciones, el cargador está bien para usarlo. Después prueba el cable que venía con él usando un cargador que ya conozcas, para no mezclar fallos.
Hábitos que evitan sustos al cargar
Un cargador en buen estado también necesita un uso razonable. Estos hábitos reducen casi todos los riesgos:
- Carga sobre una superficie dura y despejada, nunca sobre la cama, el sofá o bajo la almohada.
- No tapes el cargador con ropa ni lo dejes al sol.
- Desenchufa tirando del cuerpo del cargador, no del cable.
- No uses cargadores mojados ni en el baño mientras hay vapor.
- Si una batería se deforma o se calienta en reposo, deja de cargarla. Tienes más detalle en la guía sobre baterías hinchadas y qué hacer con ellas.
Si vas a vender cables y cargadores de segunda mano
Quien revende responde ante su comprador, así que la prueba anterior no es opcional. Anota en el anuncio la potencia en vatios, el tipo de conector en cada extremo del cable, si lleva caja o no y que está probado. Evita frases como «original» si no lo puedes comprobar con los datos del fabricante.
Los cables y cargadores se venden mejor en packs que sueltos, y los detalles de cómo montarlos y fijar el precio están en la guía sobre cómo vender accesorios de móvil. Si lo que buscas es elegir una batería externa o un cargador para uso propio, la guía sobre powerbanks y cargadores baratos explica los mAh y los vatios que tiene sentido buscar.
Cómo lo hacemos con los cargadores de nuestras cajas
Los cargadores, cables y baterías externas son habituales en la caja de electrónica de 99 €, y los cables y accesorios pequeños también aparecen en la caja de entrada de 34,95 €. Antes de entrar en una caja, cada cargador pasa por una revisión de etiqueta, carcasa y carga; lo que no la supera no se incluye. No se eligen marcas ni modelos, y el albarán de dentro indica cada artículo con su PVP de referencia.
Aun así, repite la prueba en casa el primer día. Si un artículo llega roto o no funciona, manda una foto en las 48 horas siguientes a la entrega y lo reponemos; con el seguro de defectuosos tienes 30 días. El proceso completo está en garantía y devoluciones.